- Daniel Fernando Murguía Jiménez
- 26 may 2020
- 2 Min. de lectura
En diversos momentos de la historia han existido escritores que han dedicado sus palabras para explicar el proceso de Metamorfosis, y quizá el mejor relato se lo debemos al inconfundible Franz Kafka.
Digo, no es que sea un experto en temas biológicos y plásticos, pero creo haber encontrado una obra que con su encanto logra representar dicho proceso.
Posiblemente en nuestra época moderna una de las mejores representaciones que habla sobre el proceso biológico de un animal, “El Despertar”, obra que corresponde a Liqen, hecha en 2018 y ubicada en edificio del CTM, a un costado del Parque Morelos en Guadalajara.
Es que hablar de la Metamorfosis me resulta difícil, todavía más cuando el mural tiene grandes rasgos surrealistas.

Tal vez la mejor explicación sobre lo que pienso de tan inmensa pintura la atribuyó al análisis de André Breton (1930). De menos a más, todo me conduce a pensar que hay un cierto punto del espíritu donde la vida y la muerte, lo real y lo imaginario, el paso y el futuro, lo comunicable y lo incomunicable, lo alto y lo bajo dejan de percibirse como contradicciones.
Ahora, examinando la pintura a detalle me encuentro con fragmentos que incluso pueden considerarse como futuristas, esto al mismo tiempo, considero que da fuerza a la narrativa plástica. Además, estoy convencido que la combinación de colores cálidos y fríos generan autonomía.



Por una parte reconozco que todas sus figuras “imaginarias” se pasean con tan basta libertad, misma que genera composición. Mientras las máquinas inteligentes roban semillas, el gran sol sale de entre la oruga en forma de mujer. Se podría decir que este es el punto de enfoque de toda la obra. En Esencia... el renacer que se gesta desde el capucho hacia un nuevo mundo futurista, sin duda, un mural que esta fuera de nuestra condición humana.

Desgraciadamente, gracias al resplandor del sol cargado de una intensa luz, con el tiempo se han desgastado las capas de pintura que se corren de esquina a esquina de la pared. Estoy seguro que los colores agotados como los que encontré no son los mismos desde su creación. Aun así, la obra es digan de admiarar.
Referencias:
Breton. A. (1930). Segundo manifiesto del surrealismo, publicado en: Manifiestos del Surrealismo, André Breton, Terramar Ediciones, Argentina 2006.












