Renacimiento de Tonalá
- Daniel Fernando Murguía Jiménez
- 6 abr 2020
- 2 Min. de lectura
Como ya todos saben, estimados, nuestros tiempos son difíciles, de reflexión y arrepentimiento. Tiempos que nos obligan a quedarnos en la casa. En ese sentido, para hacer de su cuarentena algo pasajero, esta vez mi cometido es explicar el sentido de un mural que para mí se posiciona entre los mejores que conozco, sencillamente por su narrativa y su estética.
Así pues, dicha obra nace a manos de Luis Rey y Salvador Vásquez Carmona, este último, un reconocido y talentoso artesano de Jalisco, Tonalá para ser exactos. Espacio exterior ubicado en el mercado Francisco Silva Romero, prácticamente en la calle López Pajar, enfrente del Palacio Municipal del mencionado municipio.

Un muro con una textualidad de más de 8 metros de ancho por 3 o 4 de alto, que por sí mismo construye un dialogo a partir de imágenes, como una expresión histórica que habla de un territorio lleno de memorias y esfuerzos, lleno de luchas y con un nuevo resurgimiento.
Los tastaunes (como si hubieran salido del mismo averno) atemorizan a cualquiera, entre tanto, las mujeres amasan el maíz, el mariachi canta, otros celebran, muchos trabajan arduamente bajo el calor del barro. El azul del cielo los rodea, mientras las milpas crecen con sus grandes mazorcas.


Todo eso, entonces, hace que Salvador Vázquez se convierta así en un narrador desde sus emociones y sus concepciones; con una historia palpitante donde sus formas de leer y de escribir se liberan de toda norma, y se ponen en manos de lo humano, de lo social, de lo cultura, de lo creativo (César Emilio Tangarife Bedoya, 2016).



En Esencia… la pintura del artesano que creció bajo la loza de barro se convierte en un relato plagado de estética que expone la identidad de un pueblo.
Referencias:
Bedoya, C. E. (2016). Las expresiones murales: Narrativa para construir el dialogo. Colombia: Universidad de Antoquia.






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